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viernes, junio 30, 2006 

ALEMANIA 1 (4) - ARGENTINA 1 (2)

Argentina: Roberto Abbondanzieri (6) (Leo Franco -6-, 71), Fabricio Coloccini (6), Roberto Ayala (8), Gabriel Heinze (7), Juan Pablo Sorín (4), Javier Mascherano (7), Luis González (5), X (4) (Esteban Cambiasso -5-, 72), Maxi Rodríguez (6), Carlos Tevez (8) y Hernán Crespo (5)(Julio Cruz -6-, 79). Técnico: José Pekerman.
Alemania:Jens Lehmann, Arne Friedrich, Per Mertesacker, Christoph Metzelder, Philipp Lahm, Bernd Schneider (David Odonkor, 62), Michael Ballack, Torsten Frings, Bastian Schweinsteiger (Tim Borowski, 74), Miroslav Klose (Oliver Neuville, 86) y Lukas Podolski. Técnico: Juergen Klinsmann.

Goles: Argentina: Roberto Ayala (49). Alemania: Miroslav Klose (80).
Penales:Alemania: Neuville (adentro); Ballack (adentro); Podolski (adentro); Borowski (adentro).Argentina: Cruz (adentro); Ayala (tapa arquero); Rodríguez (adentro); Cambiasso (tapa arquero).
Amonestados: Juan Pablo Sorín, Javier Mascherano, Maxi Rodríguez, Julio Cruz (Arg); Lukas Podolski, David Odonkor, Arne Friedrich (Ale).
Árbitro: Lubos Michel (Eslovaquia).
Estadio: Olímpico en Berlín.

La estadística dice que nos eliminaron por penales. Que Lehmann atajó dos y Leo Franco ninguno. Los números no mienten y Alemania se queda adentro, en tanto Argentina se vuelve a casa.

Pero mucho antes que se iniciara la serie de penales, Argentina había perdido la gran chance de pasar a las semifinales. Porque tuvo la pelota, la mejor ocupación del terreno y las posibilidades de recambios para mantener el dominio. Y una por una fue dilapidando esas ventajas potenciales.

Porque falló al retroceder en el terreno, cuando tocando y rotando había logrado que el juego quedase a no menos de 40 metros de la valla de Abondanzzieri. Y por cuanto al favorecer el adelantamiento de los teutones, comenzó a perder también el manejo de la pelota.

Y desperdició la chance de torcer la historia con el potencial de su banco de relevos. Acertó Pekerman al suplantar a un Riquelme no solo agotado, sino hasta indolente, falto de solidaridad para con el equipo. Pero erró al hacer ingresar a Cambiasso, que nunca terminó de entrar en el partido. Y acertó el técnico al sacar a un extenuado Crespo, pero Saviola o Messi eran las mejores opciones que Cruz para forzar el error de los alemanes y, algo más que importante, retenerlos en su terreno.

De modo que de las ventajas que tenía Argentina, además de lo que indicaba el marcador, se fueron perdiendo y con el pasar de los minutos del tiempo regular y el alargue, quedó en claro que más allá de actuaciones de alto nivel, como las de Tévez, Mascherano, Ayala y Heinze, esta selección careció de un elemento esencial: ambición.

Porque se conformó con el 1 a 1. Porque se conformó con ir al alargue. Porque se conformó con ir a penales. Y terminó eliminada.

Porque el empate, el alargue y los penales eran – en sucesivas instancias – las conveniencias del equipo alemán, no de Argentina, que tenía fundamentos y posibilidades como para llevarse la victoria.

Muchos ahora caerán sobre Pekerman. Otros sobre algunas individualidades, caso Riquelme o Sorín, que estuvieron muy lejos de un nivel de Mundial. Y hasta no faltará el que asegure que nos eliminaron porque lo sacaron a Román. El fútbol es materia opinable y todo cabe.

Pero dejando de lado a Pekerman (que ya renunció), sus errores y sus escasos aciertos, es indudable que a este equipo le faltó grandeza, le faltó ese plus de querer ir por todo. El convencimiento que Argentina es un grande del fútbol mundial y que en la cancha debe demostrarlo.

Al despedirse, José Pekerman habló de un ciclo terminado. Es cierto: la selección no puede depender de los caprichos y conveniencias de Julio Grondona y su banda de alcahuetes. Hay que iniciar un nuevo ciclo sin atender los “negocios” de los dirigentes, de ciertas empresas periodísticas y de los obsecuentes de turno.

Hay que iniciar un nuevo ciclo con los muy buenos jugadores que son la base indiscutible: El Pato, Ustari, Ayala, Milito, Heinze, Mascherano, Maxi Rodríguez, Saviola, Tévez, Messi y un par más.

Terminar con los jugadores que quieren los diarios. Con los “vende humo” como Riquelme y los “pecho frío” como Lucho González y Cambiasso.

Pero – por sobre todo- como condición indispensable, más allá incluso del nombre del nuevo técnico, se impone que Argentina inicie un proceso de recuperación de su grandeza, de su ambición y su fé inquebrantable de ser el mejor.

Y para eso los hinchas, los que le ponemos el sentimiento a la selección, los que alentamos siempre, tenemos que estar atentos para evitar que, otra vez, por sobre ese sentimiento nacional se impongan los intereses y conveniencias de Don Julio y su banda.

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